La educación artística.

Es necesario revisar la manera en la que se imparte, sus contenidos, sus conexiones con el mundo tecnológicamente activo y eminentemente visual que nos rodea y otorgarle la creciente importancia que está adquiriendo. Un mundo visual requiere de un entrenamiento para poder leer sus imágenes. Las múltiples imágenes que vemos a diario y que ejercen un tremendo poder sobre nuestras mentes y en consecuencia sobre nuestros comportamientos. El arte es comunicativo, pero para que exista comunicación es necesario conocer los códigos, y estos códigos, este lenguaje, tiene que ser enseñado en la escuela.
La educación artística es la asignatura desde la que se puede ayudar a los alumnos a valorar y desarrollar lo que les hace distintos, únicos tanto a ellos mismos como a sus obras, contribuye a la construcción de la propia identidad. Esta asignatura no busca una sola respuesta, ya que en la diversidad de respuestas está el fin; valorar la visión personal. Y esa visión personal surgirá de la búsqueda, del análisis, de las conexiones que establecemos en nuestro interior, de los pequeños descubrimientos, de la toma de decisiones, de nuestra capacidad de riesgo, de la variedad y de la flexibilidad. Para todo esto tenemos que entrenarnos. Lo que nos conducirá hacia un pensamiento crítico, activo.

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miércoles, 28 de mayo de 2014

La niñez y los lenguajes artístico-expresivos

El arte se constituye como uno de los sistemas simbólicos más ancestrales que el hombre ha creado, para decir en el discurso de sus distintos lenguajes todo aquello que lo conmueve: sus ideas, sus gustos, sus necesidades, sus frustraciones, sus fantasías, sus deseos...su imaginario. 
Para los niños pequeños, quienes se expresan espontáneamente a través de sonidos, gestos, movimientos, imágenes y palabras, los lenguajes artístico-expresivos les resultan de una particular cercanía.
La apreciación del arte y de la naturaleza y la frecuentación del patrimonio cultural, desde edades tempranas estimula, desarrolla y compromete distintos aspectos que son fundamentales en la construcción de la subjetividad. 
Mirar, escuchar, tocar, mover, cantar, oler, danzar… descubrir... percibir y expresar su imaginario a través de los distintos lenguajes artístico-expresivos, resulta una oportunidad única de estimular el pensamiento sensible en los niños y un modo de conocer el mundo que se complementa con otras formas de pensamiento y de comunicación. Limitar este tipo de experiencias, especialmente en la infancia, es descuidar una parte esencial del desarrollo y de la formación de todo sujeto, que la escuela debe respetar, favorecer y sostener. 
El arte y la educación 
La cultura que ofrecen las instituciones educativas entreteje las oportunidades que un niño tendrá de nutrir su imaginario, su sensibilidad, su expresión y sus conocimientos, más allá de las experiencias familiares. 
Por lo tanto es imprescindible e impostergable que el Arte y sus distintos lenguajes ocupen el lugar que le corresponde en la educación y se lo considere también una de las áreas básicas en la formación de todos los niveles educativos. Reconociéndolo como proceso simbólico, como una de las distintas formas del pensamiento humano y como capacidad inherente al Hombre que se pone en juego para conocer el mundo y comunicarse. La posibilidad o no de desarrollar estas capacidades a través de los lenguajes artísticos, será viable de acuerdo a las experiencias que la escuela y por ende la cultura le brinden a cada sujeto. 
Por todo lo antedicho queda claro que el sentido de ofrecer instancias educativas orientadas en los lenguajes artístico-expresivos se funda en el deseo de formar sujetos con valores éticos y estéticos, con criterios propios de elección y decisión, con sentido crítico, con sensibilidad, con capacidad creativa, con respeto por las diferencias... que trascenderán el campo de la educación para pasar a formar parte de otros ordenes de su vida. 

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