La educación artística.

Es necesario revisar la manera en la que se imparte, sus contenidos, sus conexiones con el mundo tecnológicamente activo y eminentemente visual que nos rodea y otorgarle la creciente importancia que está adquiriendo. Un mundo visual requiere de un entrenamiento para poder leer sus imágenes. Las múltiples imágenes que vemos a diario y que ejercen un tremendo poder sobre nuestras mentes y en consecuencia sobre nuestros comportamientos. El arte es comunicativo, pero para que exista comunicación es necesario conocer los códigos, y estos códigos, este lenguaje, tiene que ser enseñado en la escuela.
La educación artística es la asignatura desde la que se puede ayudar a los alumnos a valorar y desarrollar lo que les hace distintos, únicos tanto a ellos mismos como a sus obras, contribuye a la construcción de la propia identidad. Esta asignatura no busca una sola respuesta, ya que en la diversidad de respuestas está el fin; valorar la visión personal. Y esa visión personal surgirá de la búsqueda, del análisis, de las conexiones que establecemos en nuestro interior, de los pequeños descubrimientos, de la toma de decisiones, de nuestra capacidad de riesgo, de la variedad y de la flexibilidad. Para todo esto tenemos que entrenarnos. Lo que nos conducirá hacia un pensamiento crítico, activo.

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domingo, 1 de junio de 2014

Elegimos el nombre del taller: Lola Mora (escultora)

La elección de este personaje de la historia del arte argentino como emblema se debe justamente a que representa cómo un artista contundente en producción e innovación cultural, muchas veces se ve limitado en su desarrollo a raíz de factores ajenos a la obra que produce en sí. Cabe destacar que Lola Mora, quién legó a la Argentina un importante capital cultural (tren de las nubes, el diseño del subterráneo de Buenos Aires, infinidad de esculturas –entre ellas, las famosas Nereidas-, pionera en cine, investigación, etc.), tuvo muchas complicaciones para el desarrollo de su profesión por ser mujer, por el cuestionamiento de sus hábitos personales por parte de la alta sociedad y de los circuitos artísticos. 
Su obra es destacada por su prescisión técnica y la manera peculiar en la que combinó el naturalismo con la iconografía clásica, su privilegiada inteligencia para concebir el espacio y, desde luego, su talento natural. 
A 145 años de su nacimiento, existen distintos homenajes recuerdan su vida, como la celebración del 17 de noviembre que se recuerda el natalicio de Lola Mora, instituido por el Congreso Nacional como “Día Nacional del Escultor y las Artes Plásticas” por Ley 25.003 de 1998.
Actualmente, el rol femenino está siendo debatido en muchos ámbitos, pero la institución considera fundamental resaltar los emblemas que refuercen aportes positivos por parte de la mujer, sobre todo aquellos que sugieran independencia y potencial creativo.

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