La educación artística.

Es necesario revisar la manera en la que se imparte, sus contenidos, sus conexiones con el mundo tecnológicamente activo y eminentemente visual que nos rodea y otorgarle la creciente importancia que está adquiriendo. Un mundo visual requiere de un entrenamiento para poder leer sus imágenes. Las múltiples imágenes que vemos a diario y que ejercen un tremendo poder sobre nuestras mentes y en consecuencia sobre nuestros comportamientos. El arte es comunicativo, pero para que exista comunicación es necesario conocer los códigos, y estos códigos, este lenguaje, tiene que ser enseñado en la escuela.
La educación artística es la asignatura desde la que se puede ayudar a los alumnos a valorar y desarrollar lo que les hace distintos, únicos tanto a ellos mismos como a sus obras, contribuye a la construcción de la propia identidad. Esta asignatura no busca una sola respuesta, ya que en la diversidad de respuestas está el fin; valorar la visión personal. Y esa visión personal surgirá de la búsqueda, del análisis, de las conexiones que establecemos en nuestro interior, de los pequeños descubrimientos, de la toma de decisiones, de nuestra capacidad de riesgo, de la variedad y de la flexibilidad. Para todo esto tenemos que entrenarnos. Lo que nos conducirá hacia un pensamiento crítico, activo.

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lunes, 9 de junio de 2014

Roberto Paez, El grabador oculto.


Dibujante y grabador, nació en Buenos Aires el 9 de junio de 1930. Cursó estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, egresando como Profesor de Grabado. Ganó en 1965 el Concurso Internacional de la Editorial Universitaria de Buenos Aires para ilustrar una Edición Especial de El Quijote, obra que le dio renombre mundial. Ha ilustrado además, cuentos de Jorge Luis Borges, una edición del "Martín Fierro" y "Una Excursión a los Indios Ranqueles" de Lucio V. Mansilla. Fue Profesor y Director de la Escuela de Bellas Artes de Catamarca, de la Escuela Industrial de Artes Gráficas y de la Escuela Municipal de Bellas Artes Carlos Morel, de Quilmes, Provincia de Buenos Aires. Obtuvo el Primer Premio en la II Bienal de Arte Sacro en la especialidad grabado en 1954, el Premio Olivetti del Salón de Dibujantes de 1962 y el premio Konex al Grabado en 1982. Publicaciones de Suiza, Alemania y Japón reproducen algunos de sus trabajos.

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