La educación artística.

Es necesario revisar la manera en la que se imparte, sus contenidos, sus conexiones con el mundo tecnológicamente activo y eminentemente visual que nos rodea y otorgarle la creciente importancia que está adquiriendo. Un mundo visual requiere de un entrenamiento para poder leer sus imágenes. Las múltiples imágenes que vemos a diario y que ejercen un tremendo poder sobre nuestras mentes y en consecuencia sobre nuestros comportamientos. El arte es comunicativo, pero para que exista comunicación es necesario conocer los códigos, y estos códigos, este lenguaje, tiene que ser enseñado en la escuela.
La educación artística es la asignatura desde la que se puede ayudar a los alumnos a valorar y desarrollar lo que les hace distintos, únicos tanto a ellos mismos como a sus obras, contribuye a la construcción de la propia identidad. Esta asignatura no busca una sola respuesta, ya que en la diversidad de respuestas está el fin; valorar la visión personal. Y esa visión personal surgirá de la búsqueda, del análisis, de las conexiones que establecemos en nuestro interior, de los pequeños descubrimientos, de la toma de decisiones, de nuestra capacidad de riesgo, de la variedad y de la flexibilidad. Para todo esto tenemos que entrenarnos. Lo que nos conducirá hacia un pensamiento crítico, activo.

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viernes, 18 de julio de 2014

Antonio Sibellino: Escultor argentino.

Nace en Buenos Aires, en 1891. Inicia sus estudios en los talleres de los escultores Torcuato Tasso y Arturo Dresco al tiempo que estudia en la Academia Nacional de Bellas Artes.
En 1909 es becado por el Congreso Nacional y viaja a Europa. Frecuenta la Real Academia Albertina de Turín en Italia. Dos años más tarde, se traslada a París donde asiste a la Grande Chaumière. Sus primeros trabajos, realizados en París, mantienen lazos con la tradición escultórica de Bourdelle y Maillol. A raíz del estallido de la Primera Guerra, debe ser repatriado en 1915.
A principios de los años veinte y hasta fines de los treinta, trabaja sobre una serie de relieves. Es en 1926, cuando realiza Crepúsculo y Salida del sol, las primeras esculturas "abstractas" llevadas a cabo en la Argentina. No obstante, estos trabajos denotan las fuentes de inspiración provenientes de la naturaleza.
A comienzos de los años treinta, junto a sus amigos y colegas Lino E. Spilimbergo y Luis Falcini firma el Acta de Fundación del Sindicato de Artistas Plásticos, aunque el proyecto no prospera.
Hacia 1938 comienza una serie de trabajos relacionados con la Guerra Civil Española entre los que se destaca La viuda y Dolor de España. La última etapa de su producción escultórica se caracteriza por la ejecución de cabezas y bustos. Entre las obras de este período, realizadas entre 1946 y 1953, cabe destacar La mujer con sombrero de pluma (1950) modelada mediante una estructura facetada, que produce un juego de luces y sombras que se recortan en las aristas.

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