La educación artística.

Es necesario revisar la manera en la que se imparte, sus contenidos, sus conexiones con el mundo tecnológicamente activo y eminentemente visual que nos rodea y otorgarle la creciente importancia que está adquiriendo. Un mundo visual requiere de un entrenamiento para poder leer sus imágenes. Las múltiples imágenes que vemos a diario y que ejercen un tremendo poder sobre nuestras mentes y en consecuencia sobre nuestros comportamientos. El arte es comunicativo, pero para que exista comunicación es necesario conocer los códigos, y estos códigos, este lenguaje, tiene que ser enseñado en la escuela.
La educación artística es la asignatura desde la que se puede ayudar a los alumnos a valorar y desarrollar lo que les hace distintos, únicos tanto a ellos mismos como a sus obras, contribuye a la construcción de la propia identidad. Esta asignatura no busca una sola respuesta, ya que en la diversidad de respuestas está el fin; valorar la visión personal. Y esa visión personal surgirá de la búsqueda, del análisis, de las conexiones que establecemos en nuestro interior, de los pequeños descubrimientos, de la toma de decisiones, de nuestra capacidad de riesgo, de la variedad y de la flexibilidad. Para todo esto tenemos que entrenarnos. Lo que nos conducirá hacia un pensamiento crítico, activo.

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lunes, 14 de julio de 2014

Richard Long, ícono del Land Art.

Richard Long, ícono del land art, expone por primera vez en el país.
Piedras, barro y madera del Tupungato, el Cordón de Plata andino, la pampa y el río Paraná darán forma a la primera muestra en Argentina del británico Richard Long, creador y emblema del land art.
Eso mismo sigue haciendo por estos días en la sala Molinos, donde preparaba “Andes-Paraná”,  un wall work hecho con barro y arcilla de esas regiones; “Pampas Dreaming”, una escultura con maderas del Litoral; un monumental texto que llamó “Poesía” y una selección del land art que produjo a su paso por Cuyo, cautivado por el Aconcagua, la cima más alta de Sudamérica. 
Ocurre que el arte de Long se sustenta en el caminar y la huella –el cambio sutil como constante imperturbable, la marca del hombre en el paisaje-, el tiempo como unidad de mesura y la repetición, “una nueva dimensión que surge cuando el viaje se transforma en obra”
Los senderos, círculos, montículos o formas geométricas de roca, hielo o cenizas  que dejó a su paso en lugares tan remotos como Alaska, Mongolia o los Andes bolivianos, no tienen relación con lo ancestral: “Soy un artista moderno -dictamina-, somos parte de la historia y la llevamos en la sangre”.

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