La educación artística.

Es necesario revisar la manera en la que se imparte, sus contenidos, sus conexiones con el mundo tecnológicamente activo y eminentemente visual que nos rodea y otorgarle la creciente importancia que está adquiriendo. Un mundo visual requiere de un entrenamiento para poder leer sus imágenes. Las múltiples imágenes que vemos a diario y que ejercen un tremendo poder sobre nuestras mentes y en consecuencia sobre nuestros comportamientos. El arte es comunicativo, pero para que exista comunicación es necesario conocer los códigos, y estos códigos, este lenguaje, tiene que ser enseñado en la escuela.
La educación artística es la asignatura desde la que se puede ayudar a los alumnos a valorar y desarrollar lo que les hace distintos, únicos tanto a ellos mismos como a sus obras, contribuye a la construcción de la propia identidad. Esta asignatura no busca una sola respuesta, ya que en la diversidad de respuestas está el fin; valorar la visión personal. Y esa visión personal surgirá de la búsqueda, del análisis, de las conexiones que establecemos en nuestro interior, de los pequeños descubrimientos, de la toma de decisiones, de nuestra capacidad de riesgo, de la variedad y de la flexibilidad. Para todo esto tenemos que entrenarnos. Lo que nos conducirá hacia un pensamiento crítico, activo.

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sábado, 11 de abril de 2015

El Barrio. Los Paisajes de Víctor Cúnsolo.

Víctor Cúnsolo es de los pintores más extraños y poco conocidos de nuestro arte; y curiosamente es uno de los artistas más admirados por nuestra elite intelectual. Su corta vida hace que su obra sea tan escasa y poco conocida.

Junto con Onofrio Pacenza y Horacio March son quizá los tres pintores de carácter urbano más interesantes del Arte de los Argentinos. Joven inmigrante, llegó a nuestro país junto con sus padres, siendo un adolescente. Dejaba atrás las costas del Mediterráneo siciliano, donde había nacido.
Otra ribera, la del Riachuelo porteño le abrió las puertas, lo cobijó y le dio el motivo principal para desarrollar su vocación pictórica.


En 1921 conoce a Juan del Prete, quien lo invita a participar en la agrupación de artes y letras "El Bermellón". Fundada en 1919, tenía un taller en la calle Pedro de Mendoza, frente a la Vuelta de Rocha. Era el lugar de encuentro para pintar, intercambiar opiniones y comentar las novedades artísticas.

Recordaba del Prete: "Con  Cúnsolo nos hicimos muy amigos a pesar de ser muy diferentes nuestros temperamentos: yo siempre he sido expansivo, hasta violento a veces: Víctor en cambio parecía pertenecer a otro mundo, a menudo ensimismado, reflexivo pero sin perder por ello la jovialidad, la camaradería, las ganas de trabajar de pintar constantemente".

Recién en 1927 realiza su primera muestra individual y también su primer envío al Salón Nacional, en el que continuará exponiendo todos los años.

Retratos y paisajes son las obras que representa,, pero es a partir de la década del 30 e que realiza escenas boquences que lo caracterizan. En ellas construye a través de planos de color, con formas geometrizantes y líneas simples; serenidad y emoción se respiran en sus obras, e las cuales la figura humana tiene una mínima presencia, se intuye pero no la vemos...


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