La educación artística.

Es necesario revisar la manera en la que se imparte, sus contenidos, sus conexiones con el mundo tecnológicamente activo y eminentemente visual que nos rodea y otorgarle la creciente importancia que está adquiriendo. Un mundo visual requiere de un entrenamiento para poder leer sus imágenes. Las múltiples imágenes que vemos a diario y que ejercen un tremendo poder sobre nuestras mentes y en consecuencia sobre nuestros comportamientos. El arte es comunicativo, pero para que exista comunicación es necesario conocer los códigos, y estos códigos, este lenguaje, tiene que ser enseñado en la escuela.
La educación artística es la asignatura desde la que se puede ayudar a los alumnos a valorar y desarrollar lo que les hace distintos, únicos tanto a ellos mismos como a sus obras, contribuye a la construcción de la propia identidad. Esta asignatura no busca una sola respuesta, ya que en la diversidad de respuestas está el fin; valorar la visión personal. Y esa visión personal surgirá de la búsqueda, del análisis, de las conexiones que establecemos en nuestro interior, de los pequeños descubrimientos, de la toma de decisiones, de nuestra capacidad de riesgo, de la variedad y de la flexibilidad. Para todo esto tenemos que entrenarnos. Lo que nos conducirá hacia un pensamiento crítico, activo.

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miércoles, 15 de abril de 2015

Tal para cual: una muestra lúdica e interactiva.

Se inauguró una exposición que recupera la obra de Ayax Barnes y Beatriz Doumerc, dos pioneros de la literatura infantil prohibidos en 1976.
El Museo del Libro y de la Lengua de la Biblioteca Nacional inauguró el lunes 9 de marzo la muestra “Tal para cual: Libros y obras de Ayax Barnes y Beatriz Doumerc”, un recorrido lúdico e interactivo que recupera la obra de estos dos artistas censurados por la última dictadura militar.
La exposición, la primera que el museo dedica a la literatura infantil, fue realizada en colaboración con la Biblioteca y Centro de Documentación de la Asociación La Nube, que promueve el vínculo de la infancia con la cultura. Además, contó con el valioso aporte del escritor Gabriel Barnes, uno de los seis hijos de la pareja, que recopiló fotografías y originales de textos y dibujos.
Ayax Barnes (1926-1993) y Beatriz Doumerc (1929-2014) eran una pareja de artistas tan originales como comprometidos: él dibujaba y ella escribía. Entre los dos formaron una vasta obra especialmente dedicada al público infantil, con una época de esplendor en los años 60 y 70. Luego del golpe de Estado de 1976, sus libros fueron prohibidos y la pareja debió exiliarse en Europa.
“Ellos hacían una literatura más participativa –explica Pablo Medina, director de La Nube–, más cercana a los niños. Una literatura a través de la cual los niños podían encontrar el sentido de la libertad”.
Por su parte, “Gabo” Barnes expresó su satisfacción por poder recuperar la obra de sus padres en la Argentina: “Es una enorme alegría que los autores y los trabajos que fueron prohibidos hayan vuelto al país, que no hayan sido derrotados. Es una forma de ganar aquello por lo cual se peleó entonces. Y el hecho de haber permanecido en la memoria de los lectores le da una vitalidad extraordinaria a su obra”.
A modo de presentación de la muestra, el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, y la directora del Museo del Libro y de la Lengua, María Pia López, ofrecieron una conferencia informal junto a Medina y Barnes, quienes recordaron anécdotas de la escritora y el ilustrador.
La muestra en general está organizada sobre una idea que nace a partir de ‘La línea’, que es un libro clásico de ellos –explicó López–. El visitante va a poder recorrer esa línea que atraviesa todo el museo. En la planta baja hay mesas, juegos, rompecabezas, memotest, elementos para poder pintar, dibujar, recortar, hacer collages, todo basado en ilustraciones de Ayax Barnes”.
En el primer piso, donde el museo cuenta con una exposición permanente de libros que fueron prohibidos y secuestrados en distintos momentos de la historia argentina, se incluye un ejemplar de “La línea”, censurado justamente en septiembre de 1976.
Para González, “el cuento o la experiencia narrativa llamada ‘La línea’ tiene una formidable carga: es un resumen casi completo de lo que es la imaginación infantil”.
“En el segundo piso –continúa López– la línea nos lleva a una exposición más bibliográfica, que es el corazón de la muestra, donde hay libros extraordinarios producidos en Argentina, en Uruguay y en Europa, que son verdaderos tesoros. Y aquí también hay otra situación interactiva basada en otro libro de Barnes y Doumerc, también prohibido: ‘El pueblo que no quería ser gris’, al que hemos convertido en un mural y en una narración oral. Entonces, uno puede escuchar el cuento al mismo tiempo que es invitado a poner colores en ese mural”.
“El museo como espacio interactivo es muy importante –comentó Barnes–. Estos libros fueron creados en un tiempo en donde a los niños se les intentaba transmitir contenidos de libertad, de independencia, de creatividad. Y el hecho de que hoy los más chicos puedan visitar este ámbito, de alguna manera, es la continuación de aquello”.

 


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