La educación artística.

Es necesario revisar la manera en la que se imparte, sus contenidos, sus conexiones con el mundo tecnológicamente activo y eminentemente visual que nos rodea y otorgarle la creciente importancia que está adquiriendo. Un mundo visual requiere de un entrenamiento para poder leer sus imágenes. Las múltiples imágenes que vemos a diario y que ejercen un tremendo poder sobre nuestras mentes y en consecuencia sobre nuestros comportamientos. El arte es comunicativo, pero para que exista comunicación es necesario conocer los códigos, y estos códigos, este lenguaje, tiene que ser enseñado en la escuela.
La educación artística es la asignatura desde la que se puede ayudar a los alumnos a valorar y desarrollar lo que les hace distintos, únicos tanto a ellos mismos como a sus obras, contribuye a la construcción de la propia identidad. Esta asignatura no busca una sola respuesta, ya que en la diversidad de respuestas está el fin; valorar la visión personal. Y esa visión personal surgirá de la búsqueda, del análisis, de las conexiones que establecemos en nuestro interior, de los pequeños descubrimientos, de la toma de decisiones, de nuestra capacidad de riesgo, de la variedad y de la flexibilidad. Para todo esto tenemos que entrenarnos. Lo que nos conducirá hacia un pensamiento crítico, activo.

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miércoles, 12 de agosto de 2015

Lino Enea Spilimbergo eximio dibujante, talentoso muralista y destacado grabador.

Su nombre completo era Lino Claro Honorio Enea Spilimbergo.

Nació en la ciudad de Buenos Aires el 12 de agosto de 1896, pasó sus primeros años en el barrio de Palermo. Su padre fue Antonio Enea Spilimbergo y su madre María Giacoboni, ambos inmigrantes italianos.

Durante su viaje a Italia con su familia, sufre una pulmonía que le deja secuelas y se convertirá en asma. Regresa a Buenos Aires en 1902. Comienza en esta ciudad sus estudios primarios y artísticos.
A partir de 1910 comienza a trabajar para mantenerse, fue cadete y telefonista, en 1912 ingresa a la Empresa Nacional de Correos y Telégrafos, puesto que mantendrá paralelamente con su trabajo como artista hasta 1924, este trabajo en el correo era considerado como esclavizante en extremo por el artista.

En 1917 se recibe de profesor nacional de Dibujo de la Academia Nacional de Bellas Artes, entre sus profesores se encuentran artistas de la talla de Pío Collivadino, Ernesto de la Cárcova y Carlos Pablo Ripamonte. En septiembre del mismo año muere su padre.


Lino Enea Spilimbergo.
A la edad de 22 años inicia la escritura de su autobiografía. Su rigor en el estudio y en el trabajo le lleva a dotarse de horarios para las comidas, siestas y descansos, organizando de esta manera el tiempo que le dedica al arte.
Al ser asmático crónico los médicos le aconsejan mudarse a un lugar de clima seco, la empresa le gestiona un traslado a Desamparados, provincia de San Juan, allí realiza su primera exposición individual, vive allí desde 1921 hasta 1924, año en que renuncia a su empleo.


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