La educación artística.

Es necesario revisar la manera en la que se imparte, sus contenidos, sus conexiones con el mundo tecnológicamente activo y eminentemente visual que nos rodea y otorgarle la creciente importancia que está adquiriendo. Un mundo visual requiere de un entrenamiento para poder leer sus imágenes. Las múltiples imágenes que vemos a diario y que ejercen un tremendo poder sobre nuestras mentes y en consecuencia sobre nuestros comportamientos. El arte es comunicativo, pero para que exista comunicación es necesario conocer los códigos, y estos códigos, este lenguaje, tiene que ser enseñado en la escuela.
La educación artística es la asignatura desde la que se puede ayudar a los alumnos a valorar y desarrollar lo que les hace distintos, únicos tanto a ellos mismos como a sus obras, contribuye a la construcción de la propia identidad. Esta asignatura no busca una sola respuesta, ya que en la diversidad de respuestas está el fin; valorar la visión personal. Y esa visión personal surgirá de la búsqueda, del análisis, de las conexiones que establecemos en nuestro interior, de los pequeños descubrimientos, de la toma de decisiones, de nuestra capacidad de riesgo, de la variedad y de la flexibilidad. Para todo esto tenemos que entrenarnos. Lo que nos conducirá hacia un pensamiento crítico, activo.

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sábado, 7 de mayo de 2016

Arte en el Teatro Colón.


Monumento histórico, casa de arte, congregación de artistas y de devotos, cita con el mundo de la Ópera, el Ballet y los Conciertos, lugar de aprendizaje, el Teatro Colón en un encuentro con la exquisitez estética del tiempo que pasó.

Sus salones palaciegos, las arañas, el mobiliario, los vitrales, los murales, las esculturas hacen del Teatro una reliquia invaluable. Pero el Teatro Colón no es sólo una suerte de museo, es un Teatro vivo y en sus entrañas esconde más de 1000 empleados repartidos entre los cuerpos estables artísticos: Orquesta, Coro, Ballet y Actores Figurantes.

Los talleres de diseño de producción, sastrería, maquinaria, zapatería, peluquería, escultura, tapicería, mecánica escénica, efectos especiales electromecánicos, luminotecnia, utilería, pintura, artesanía teatral, herrería, maquillaje, vestuario; en donde se producen todos los elementos que requieran las obras a presentar. También el personal administrativo necesario para el funcionamiento del mismo.
Un decreto de la Nación originó su construcción que duró casi veinte años, fue inaugurado el 25 mayo de 1908.

Tres arquitectos, Francesco Tamburini, Vittorio Meano y Jules Dormal son los responsables de los diversos criterios que convierten al Colón en una magnífica muestra del estilo ecléctico del siglo XX: el "ático griego, que predomina en su exterior, junto con -según Meano- los caracteres generales del renacimiento italiano, la buena distribución y solidez propia de la arquitectura alemana y la gracia, variedad y bizarría de ornamentación propia de la arquitectura francesa".

Capítulo aparte merece la mención de la cúpula. Los problemas de humedad habían destruido la que originariamente pintara Marcel Jambon razón por la cuál se le encargó al artista Raúl Soldi la confección de la nueva cúpula. En ella se pueden ver 51 figuras estereotipos de los personajes teatrales como cantantes de ópera, bailarines o personajes de la comedia del arte. También hay músicos e instrumentos musicales. La obra tiene 318 metros cuadrados y fue pintada sobre paños que luego se fijaron a la cúpula.

Un pedazo de tela de la obra fallida de Jambon está presente en el trabajo de su sucesor, que justificó la incorporación diciendo: "él pintó primero la cúpula y tiene que estar acá". La anécdota agrega magia a los personajes, instrumentos y escenas que reflejan la vida interna de la institución. "Incluso hay una representación de actores jugando al ajedrez, porque mi padre veía que los artistas se distraían así mientras esperaban que se levantara el telón", comenta Soldi. Una figura etérea y azul sobresale del conjunto: es el duende del teatro. El pintor afirmaba que cuando se acaba la función y el público se retira, ese espíritu sobrenatural cuida del Colón.

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